domingo, 21 de noviembre de 2010

Conclusiones: salir de fiesta

¡Hola!

Hablemos de lo que todos conocemos como SALIR DE FIESTA.

 Primero, como no, botellón en la calle de madrugada, a cinco grados y con los pies como si fueran cubitos de hielo. Risas, historias que contar después de tiempo sin verte, bla bla bla....al final acabas con una sonrisa de oreja a oreja y riéndote por todo, por lo que toca encaminarse hacía un sitio en el que proseguir la "fiesta". Hoy en día y como están las cosas no es que haya mucha variedad donde elegir así que vas al único sitio que sabes que medianamente podrás terminar la noche sin decir que no ha merecido la pena pasar por todo lo anterior. Una hora de cola puff, ¿qué no te lo crees?, pues te lo digo yo que me ha pasado. LLega la hora de entrar, ¡por fín!, intentas moverte entre la gente, todo está oscuro, hay mucho humo y muchos codos que se interponen para hacerse paso igual que tú. Consigues encontrar un hueco dentro de un recoveco con el techo muuuy bajo y te posicionas. Vas notando como los deditos de los pies están cada vez más apretados dentro del zapato pero tú lo das todo, una canción y otra y la que viene después, te da igual, rumba, flamenquito, rock...que más da. El tiempo va pasando y cada vez estás más agobiad@, entre el humo del tabaco, la poca altura del techo, el grupito de al lado que cada vez se expande más para abarcar más sitio y claro, tu te encuentras en su camino hacía la conquista del rincón pérdido, la luz de los focos, cada vez te cuesta más respirar...hasta que por fín decidís que teneis hambre, estais doloridos, teneis sueño, vamos que la piramide de necesidades de Maslow no es nada comparado con el estado anímico en el que os encontrais. Valientemente decidís poneros en marcha hasta la salida y pasar por el mismo calvario que cuando os tocó entrar. Lo conseguís y salis victoriosos así que ahora toca cubrir otra necesidad, comer. Después de encontrar el sitio a las tantas de la mañana, que normalmente es un 24 horas, comer y montaros en el taxi; llegais a casa. A casa, que bien suena. Calentito, acogedor, un lugar en el que no tienes que ir pintado, con tacones, ni arreglado. Te pones cualquier cosa y te acuestas, porque tú lo vales y porque acurrucarse una noche fria de invierno debajo de tu nòrdico no tiene precio.
  Conclusíón de las noches de fiesta, agobios, dolores, hambre, esperas...pero no lo cambio, porque son estos momentos los que recordaré siempre, pasándolos con mi gente y porque ya sabeis lo que dicen, no importa el lugar sino con quién estés en ese lugar.

Saluditos!!


2 comentarios:

  1. Bueno si pero si estas con tu gente en lugar mas agradable como que mejor ¿no? lo que pasa que es dificil... Llega un momento en que prefieres estar con tu gente los mediodias, en una terrazita, cervezitas, tapitas y sin agobios ninguno y por la noche, como muy bien dices...¡calentito en casa! Un placer que parece que pocos disfrutan de el :)

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  2. Pues más o menos estoy en esa etapa ya pero claro de vez en cuando pues apetece. Pero soy de las que prefiero los días lluviosos en casita calentitos con peli y palomitas, mmm, me encanta!!

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