Cierra la puerta. Volando entre los pensamientos, ya no me puede alcanzar. Pensé que tenía que ser así pero es como tú quieras que sea nadie tiene derecho a callarte, a silenciar tu voz.
Un día te levantas y ves que lo has conseguido, vuelvo a respirar y ya nada me afecta. Vivo y muero cuando quiero y como quiero y tú no mandas, ahora sólo mando yo.
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